Si miramos nuestro cuerpo, todo parece sólido. Sentimos la firmeza de nuestros huesos, el peso de nuestros músculos, la textura de nuestra piel. Creemos que estamos hechos de materia densa y tangible. Pero la realidad, en su nivel más profundo, es otra: somos casi puro vacío. Los átomos que nos componen están formados por un diminuto núcleo de protones y neutrones, rodeado por electrones que giran a enormes distancias relativas. Entre ellos, solo hay espacio. De hecho, cada átomo es 99.9999999% vacío, lo que significa que todo lo que somos y todo lo que vemos a nuestro alrededor está compuesto casi en su totalidad por nada. Y, sin embargo, experimentamos la vida como algo sólido y real. ¿Por qué no atravesamos los objetos si estamos hechos de vacío? Porque lo que sentimos como "sólido" es en realidad una ilusión generada por la repulsión electromagnética entre los electrones de nuestros átomos y los de otros objetos. Nunca tocamos realmente nada; lo que percibimos como conta...